Antes de que Ibrahim se convirtiera en profeta, cuando era solo un niño pequeño, vivía en una tierra donde la gente adoraba muchas cosas. Adoraban estatuas. Adoraban el sol. Adoraban la luna. Ibrahim se preguntaba si alguna de esas cosas podía ser realmente Dios.
Una noche, Ibrahim salió y miró el cielo oscuro. Vio una estrella brillante y resplandeciente. La estrella era tan hermosa que se preguntó:
"¿Podría esta ser mi Señor?"
Observó la estrella durante mucho tiempo. Pero luego, poco a poco, la estrella se movió por el cielo y desapareció.
Ibrahim negó con la cabeza y se dijo en voz baja: "No puedo amar algo que desaparece."
Entonces salió la luna. Era grande y redonda, y estaba llena de una suave luz plateada. Ibrahim miró la luna y se preguntó:
"¿Podría la luna ser mi Señor?"
Observó la luna durante horas. Pero, igual que la estrella, cuando llegó la mañana, la luna comenzó a desvanecerse.
Ibrahim negó con la cabeza otra vez. "La luna también se va", dijo.
Entonces salió el sol. Era lo más grande y brillante que Ibrahim había visto jamás. Pensó:
"Seguramente el sol debe ser mi Señor. Es tan brillante y poderoso."
Observó el sol todo el día. Lo vio moverse por el cielo. Y luego, al atardecer, el sol también se puso. Desapareció igual que la estrella y la luna.
Ibrahim sonrió. Ahora entendía.
Levantó las manos y dijo: "Mi Señor no es la estrella, ni la luna, ni el sol. Mi Señor es Quien los hizo a todos. El Único que nunca desaparece."
Ese fue el día en que el joven Ibrahim comprendió que solo existe un Allah. El Único que hizo todas las cosas, y que siempre está presente.
Ibrahim usó su mente para descubrir que solo existe un Allah, Quien hizo todas las cosas. Nosotros podemos hacer lo mismo. Cuando miramos el cielo, los árboles, los animales, nuestras propias manos, podemos pensar en lo maravilloso que es Allah por haber creado todo eso. Allah nos dio una mente para que pudiéramos pensar, preguntarnos y encontrar nuestro camino hacia Él a través de historias como esta.
Del Quran: Surah Al-An'am (capítulo 6), versículos 74 al 79. El Quran nos cuenta que Allah le mostró a Ibrahim "el reino de los cielos y la tierra" para que llegara a estar seguro de la verdad.