Hace mucho, mucho tiempo, Allah envió a un profeta llamado Nuh (la paz sea con él) a su pueblo. Ellos habían olvidado a Allah y comenzaron a adorar estatuas que habían hecho con sus propias manos.
Nuh amaba a su pueblo y quería que estuvieran a salvo y felices. Entonces les dijo con cariño: "Oh, pueblo mío, adoren solo a Allah. Él los creó, Él los ama, y solo Él puede ayudarlos".
Nuh llamó a su pueblo hacia Allah durante muchísimo tiempo, de noche y de día, en voz baja y en voz alta. Algunas personas escucharon y creyeron. Pero la mayoría solo se reía de él y se tapaba los oídos.
Aun así, Nuh nunca se rindió. Fue paciente durante muchos, muchos años. Por eso lo recordamos como uno de los profetas más pacientes de todos.
Entonces Allah le dijo a Nuh algo sorprendente: "Construye un barco grande". Así que Nuh comenzó a construir un arca gigante, lejos de cualquier mar. La gente pasaba y se reía todavía más. "¡Miren a Nuh, construyendo un barco en tierra seca!", se burlaban.
Pero Nuh confiaba en Allah, y siguió construyendo. Cuando el gran arca finalmente estuvo lista, Allah le dijo que subiera a los creyentes, y una pareja, un macho y una hembra, de cada tipo de animal.
Entonces llegó la lluvia. El agua caía del cielo y brotaba de la tierra, hasta que lo cubrió todo. El gran arca flotó a salvo sobre el agua, llevando a Nuh, a los creyentes y a todos los animales, protegidos por Allah.
Cuando la tormenta finalmente terminó y el agua bajó, el arca se detuvo sobre una montaña. Una vida nueva y mejor comenzó para todos los que habían creído y confiado en Allah.
Nuh (la paz sea con él) nos enseña la paciencia y la confianza. Siguió haciendo lo correcto durante años, aunque la gente se riera de él, porque confiaba completamente en Allah. Cuando nos aferramos a lo correcto y confiamos en Allah, Él siempre nos cuida.
De la historia del profeta Nuh (la paz sea con él) en el Quran, contada en la Surah Nuh (71), la Surah Hud (11) y la Surah Al-Mu'minun (23).